miércoles, 3 de mayo de 2017

Nana noir.

Doblé tu ropa
pero mi mano se quedó enganchada a la solapa de tu chaqueta. Ella no quería despedirse. Mi cuerpo no podía despedirse.
Entonces me la puse, despacio, tímida, y me abrazó tu olor. Lo desgasté, pese a que lo creí eterno. Como el último abrazo que nunca nos dimos. La acaricié. Como si fuera tu cuerpo, como si estuvieras en mí.
Y lloré Abril.
Lloré tanto que me quedé vacía.
Y me levanté de la cama despacio.
Y me la quité.
Y te dije adiós. 

No me alcanzarán tus misiles.

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