jueves, 24 de octubre de 2013

Enséñame a vivir, que se me olvida.


"Creía que en su mundo no existían las emociones."

Escribía con la lentitud  que abrasaba a las masas, pidiendo guerra y paz, infierno y cielo. Desfilaba el bolígrafo a su vez que se cruzaba lentamente de piernas, dejando prendado hasta al más espabilado, mudo al más hablador, feliz al más suicida. Recorría el folio a la vez que se mojaba los labios y hacía pausas fijando una sutil mirada que parecía quemar incluso, lentamente hacia delante, sin fijarse jamás en un punto fijo. Llevó las manos a su cabello, lo peinó con los dedos hacia arriba y lo dejó caer sobre sus hombros, manteniendo una mueca con los labios muy parecida a una sonrisa. A los pocos segundos, leyó el folio y suspiró, y fue ahí cuando se me erizó la piel. Pestañeó más de lo normal en el último párrafo, y se acarició a ella misma en el cuello tras el punto final. Alzó la mirada, esta vez sí, con una sonrisa real, mordiéndose los labios.
- ¿Cómo llamas a eso? - Preguntó un valiente acercándose sigilosamente a ella.
- Poesía, señor. 
Y el bolígrafo se corrió en sus manos.

miércoles, 16 de octubre de 2013

viernes, 4 de octubre de 2013

Digamos que soy más de desaparecer.


Octubre.

Vuelves. Porque no te queda más remedio, porque lo haces inevitable, porque te gusta dejarlo pasar y directamente conformarte. Vuelves, como el otoño vuelve a pudrir sus flores con maldad pero con la ilusión de revivirlas en unos meses. Al fin y al cabo no podía esconderme para siempre y tuve que volver. Pero nada de destino, eso es para los perdedores que no aceptan las derrotas, si estoy es porque lo busqué, si lo busqué es porque soy masoca y si soy masoca ahora es porque sigo fiel a mi personalidad. Y vuelvo a sonreír.