domingo, 21 de julio de 2013

Un minuto más de sueño.

Soy un cúmulo de decisiones mal tomadas, una desviación de la autovía, un caos parlante. Soy lo que un día decidí ser, y lo que no querré ser en un futuro. Soy astucia, soy torpeza, soy carácter. Soy la que se caga en Dios cuando algo no sale como esperaba y la que le reza cuando se asusta. Soy una ecuación matemática sin resolver, un día del calendario que no existe, la luna que nadie ha descubierto aún. Soy, y con eso me basta.

martes, 16 de julio de 2013

Carreteras secundarias.

Como no podemos retorcerles el cuello, nos retorcemos en esas carreteras. Secundarias, por favor, que hay menos gente y escasea la vigilancia policial. Se ha convertido en una vía de escape cuando en un principio llamábamos locos a los que trataban de descubrirlas y disfrutaban arañando su asfalto.  Y ahora, como un rebaño rebelde que busca la diferencia y las condiciones mínimas adecuadas, hacemos cola para averiguar qué se siente fuera de la autovía general. Ya lo decían todos, esto es España, y no por eso todos somos estúpidos.  Por eso a veces sienta genial dar el intermitente y coger la desviación.

jueves, 11 de julio de 2013

Tecnicismos.

-¿De verdad creías que me había olvidado de ti? Qué cosas... ¿Olvidarme de ti? ¿De tu risa, de tus manías, de tus altas expectativas? ¿De verdad creías que, simplemente, tu imagen iba a volar de mis sentidos? Ojalá ese botoncito de Reset y poder activarlo a cada hora. Quejarme al fabricante por su mal funcionamiento. Romperlo a propósito para notar tu respiración a 2cm de mi, aunque sólo sea en sueños. Bien, bien. La verdad es que es el mejor chiste que he escuchado en mucho tiempo. Olvidar... ¡Ya me gustaría! Bueno, Miguel...

+Me llamo Pedro.

-Ah.



viernes, 5 de julio de 2013

Al excavar un poquito en los años...

Me evado en los recuerdos. ¿Y qué? No, no son personas. Pero un día lo fueron. Un día me dijeron palabras de consuelo, de ánimo, de amor. Un día me abrazaron con ternura, me besaron y me arroparon en silencio, siempre sonriendo. El presente al fin y al cabo se irá, pero los recuerdos siguen ahí. El pasado está infravalorado y el futuro cree conocerse, cuando ni siquiera existe. Pero, ¿mis recuerdos? Ellos jamás van a fallarme. Aún puedo escuchar tu risa mientras pronuncias mi nombre a carcajadas. El recuerdo de un beso en la nariz, de tus abrazos a grito de "ay". Recuerdos. Qué perfectos, qué genial mi habilidad para olvidar los malos roces. Qué asco de rencor que siempre recuerda los peores. Me encanta estar medio dormida y volver a imaginarme alguno de esos momentos, mis recuerdos, mis tesoros, mis sonrisas. Y volar por los aires, que me desenredes el pelo al salir de la ducha. Benditos recuerdos.