lunes, 22 de diciembre de 2014

Id y venid.


Hasta mi madre ha echado en falta que pasara por aquí. Y es que llevo mucho tiempo olvidándome a mi misma, idas y venidas que me hacían partir de una base nula en una especie de estratosfera terrenal de mi subsuelo. 
No sé qué coño acabo de decir, 
pero ha sido una poética manera de decir que paso de todo.
Y no por malota, no. Por ilusa. Porque "los pequeños momentos que hacen tu vida mejor" no pasan todos los días, así que entre canción y canción cargo mi móvil en los baños de la universidad y así me va. De clase en clase sin enterarme de la misa la mitad, de la biblioteca a la cafetería viviendo de la cafeína diaria de esa asquerosa cafetera que me da asco. 
Muchas becas y poca pasta para limpiar un filtro.
He visto a Boza, eso teníais que saberlo.
 Porque lloré, salté y me emocioné, y ahora sus canciones me saben más dulces. Más yo, no sé. De eso que vas a un concierto y parece que todo se basa en ti, como si fuera la protagonista ridícula de una novela de Moccia. Hiper ñoña. (Aunque prefiero quedarme en Stephen King). Y bueno, poco más ha podido cambiar mi vida. Por fuera a diario, por dentro pasan siglos y sigo igual. Ya lo he escrito, ¿no? Idas y venidas. 
Y ahora es navidad y hay más luces en la calle (nada tienen que ver las elecciones. No.) y yo, más contenta que unas castañuelas comiendo jamón y pasteles, cogiendo fuerzas para lo que viene, porque "los pequeños momentos que hacen tu vida mejor" son esos de brasero y mantita... Mejor no sé, pero unos kilitos si estoy ganando.
 Idas y venidas, ¿no? Pues lo dicho.


lunes, 6 de octubre de 2014

Lo que me salga del coño.

Vivo -por escribir un verbo al azar- en una sociedad en la que valen más tus tacones que tus ideales, en la que te 'jode más perder el móvil que tu dignidad'. Vivo, al igual que aguanto, soporto y sobrevivo en una sociedad que escatima en cualquier beneficio interior del futuro. Testifico en contra, Señoría. Renuncio a mi generación incompetente. No hace falta que sean ninis, basta con oirlos reírse de los pesares. No debería de tomármelo en serio... ¿Y qué hago? ¿Cómo me tomo la programación, las guerras, las enfermedades, las huelgas y el desconocimiento? Doble con hielo, desde luego. Si no me entra el genio me asustaría de mi condición. No soy como ellos, detalle que me halaga y me aterroriza a la vez. ¿Llamarán a mi puerta pidiéndome la verdad cuando el mundo los supere...? ¿O preferirán que se los coma la mierda? Es por eso, nada más y nada menos. Siempre va a estar mal lo que haga, lo que diga y lo que piense. Siempre seré diferente sólo por ver la realidad y no sacarle una cómica sátira que no hace gracia a nadie. Siempre van a quejarse... Y yo, supongo, que siempre voy a hacer, decir y pensar lo que me salga del coño. 

martes, 9 de septiembre de 2014

Candado.

Block a tus numerosas redes,
y procurar no caer por error.
Block a pensarte por las mañanas y noches - y el resto de horas también -
Block a intentar llamarte, block a salir y buscarte.
Block a mi misma, como si no existiera
y no saber nada de fuera
ni de ti siquiera.
Block a los recuerdos. Que ardan y se los lleve el mar.
Block en mi corazón, un gran candado indestructible,
que me quiera y me proteja -de mi misma-
como nadie hizo jamás.


Lo peor de las realidades es cuando te dicen que viviste una mentira.

jueves, 28 de agosto de 2014

Así se retiene si se tiene.

Tristeza. Irremediable tristeza. 
La pena que produce el mero acto de no tener ganas de nada. De desgastar los suspiros oprimiendo el tiempo que pasa por el reloj. No, no es aburrimiento. Es pena, la desaparición de la rabia por cambiar las cosas. Es como cuando llega el momento de gritar y demostrar, y te tiras al suelo, te abrazas a ti misma y te echas a temblar. Te proteges con sollozos y poco orgullo latente. Más bien nulo. Qué te queda entonces, cuando la pena te desconcierta de la realidad, cuando sólo ves la razón por lagrimones.
- que vale más una de esas que cualquier explicación del mundo -
Cuando pasamos la vida intentando solucionar algo imposible es cuando nos damos cuenta de que ni hay posibilidad, 
ni vida al final.

viernes, 21 de marzo de 2014

Te vas a ir.

Me he prometido no llorar al escribir de ti.
Me he prometido aguardar la espera con serenidad, como me enseñaste. Siempre firme. Siempre alerta.
Me he prometido disfrutar, disfrutarte. Tatuarte en mi memoria, te prometo a ti no olvidarte.
Conviérteme en tinta, dime que estás orgullosa.
Te vas a ir, y me he prometido no llorar hasta entonces. Levantar la cabeza, sonreírte las veces que te vea.
Acompañarte, hablarte, abrazarte. Siempre abrazarte.
Te vas a ir, pero sé que puedes acordarte. Sé que sabrás quién soy en todo momento, porque soy un calco tuyo, a imagen y semejanza. Sé que te acuerdas de mi, mírame, dime quién eres.
Me he prometido esperarte. Promete que me esperarás.
Y sino, vuelve...

domingo, 2 de febrero de 2014

Año nuevo en extinción.

Los bienes para quien los quiera, los males para quien aguante. 
El oxígeno para quien se ahogue. (Y tus manos para no ahogarme.)
Las cartas para quien quiera, al azar. Para mi las nubes que no lloran sal.