lunes, 23 de diciembre de 2013

Voy a tener que aprender a gravitar.

Porque eres un planeta, y estar a tu alrededor -con mirarte me basta- ya es algo fabuloso. Adorarte con admiración y cada día descubrirte un poco más. Ni siquiera podría describirte con cualidades ya conocidas, para ti me invento un diccionario y ya hablaremos de la metodología. En tu órbita, girando, girando y abrazándote entero, para intentar protegerte y alumbrarte si el sol se va. Déjame ser tu luna, déjame mimarte y explorarte. Salgamos de este sistema y corramos a deleitarnos con suspiros.


"¿Sabes? Me he dado cuenta de que me encanta que vengas con esa sonrisa, como si todo fuera posible. Me he dado cuenta de que es eso lo que quiero para toda mi vida: que todo sea posible todos los días de mi vida, pero junto a ti."

viernes, 13 de diciembre de 2013

Dedicatorias con fuentes personales.

A ti, que lloras cuando yo no río.
A ti que nunca me abandonas.
A tus abrazos, a tu sonrisa y a tus manos.
A cada rincón de tu cuerpo.
A tus noches -perdón- nuestras noches contando historias, aprendiéndome el techo de tu cuarto.
A las manías, a las cenas y a algunos reproches.
A los tochos que me haces leer entre líneas. -Y cómo me encanta leer desde entonces...-
A los altibajos que acaban en bajocero y luego vuelven a subir.
A las tormentas ante las cuales nos arriesgamos a refugiarnos bajo árboles y los podemos salvar.
A cuando sólo quiero llorar y tu me fundes contigo, para que duela menos el daño.
A las cervezas de las noches en las que sólo somos amigos -hasta que llega el momento de irnos y me besas como si mañana no amaneciera-.
A las promesas, en las que creo a ciegas.
A tu mirada.
A ti. Hoy es por ti, mañana y siempre.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Sh.

Cuántas palabras salen a veces de nosotros, sin ni siquiera contarlas o rendirle cuentas. 
Y luego, cuando debes elegir unas pocas, el grito se hace mudo. 

jueves, 24 de octubre de 2013

Enséñame a vivir, que se me olvida.


"Creía que en su mundo no existían las emociones."

Escribía con la lentitud  que abrasaba a las masas, pidiendo guerra y paz, infierno y cielo. Desfilaba el bolígrafo a su vez que se cruzaba lentamente de piernas, dejando prendado hasta al más espabilado, mudo al más hablador, feliz al más suicida. Recorría el folio a la vez que se mojaba los labios y hacía pausas fijando una sutil mirada que parecía quemar incluso, lentamente hacia delante, sin fijarse jamás en un punto fijo. Llevó las manos a su cabello, lo peinó con los dedos hacia arriba y lo dejó caer sobre sus hombros, manteniendo una mueca con los labios muy parecida a una sonrisa. A los pocos segundos, leyó el folio y suspiró, y fue ahí cuando se me erizó la piel. Pestañeó más de lo normal en el último párrafo, y se acarició a ella misma en el cuello tras el punto final. Alzó la mirada, esta vez sí, con una sonrisa real, mordiéndose los labios.
- ¿Cómo llamas a eso? - Preguntó un valiente acercándose sigilosamente a ella.
- Poesía, señor. 
Y el bolígrafo se corrió en sus manos.

miércoles, 16 de octubre de 2013

viernes, 4 de octubre de 2013

Digamos que soy más de desaparecer.


Octubre.

Vuelves. Porque no te queda más remedio, porque lo haces inevitable, porque te gusta dejarlo pasar y directamente conformarte. Vuelves, como el otoño vuelve a pudrir sus flores con maldad pero con la ilusión de revivirlas en unos meses. Al fin y al cabo no podía esconderme para siempre y tuve que volver. Pero nada de destino, eso es para los perdedores que no aceptan las derrotas, si estoy es porque lo busqué, si lo busqué es porque soy masoca y si soy masoca ahora es porque sigo fiel a mi personalidad. Y vuelvo a sonreír.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Ricemos el tiempo.

Hagamos bucles de cartón con el reloj. 
Cantemos a cada curva, aplaudamos con placer al último suspiro, 
reservemos ese abrazo. 
Hagamos que lo que nunca fue, sea. Y se convierta en perfecto. 
Caminemos sobre los retales de las sonrisas que quedan, y coge todas las que puedas,
que luego se olvidan.
Ardamos juntos, ardamos. Qué más da, si ya estamos en el infierno.

Apriétame, mantenme. Haz que fluya.

Las flores a mi manera.

Supongo que aún alguien me recordará también con flores. Que habrá monumentos en nuestro honor. Que aquel fatídico día se recordará con tristeza y melancolía, porque me fui, porque nos fuimos. Porque dejamos de ser. Cuántas familias rotas, cuantos hijos sin padres, cuántos padres sin hijos. Cuánto vacío. Cuántas lágrimas cayeron desde ese día... Y cuántas quedan por caer. Hubo un padre que no llegó al cumpleaños de su hijo el cual lo esperaba, ansioso, con tan sólo una velita en su tarta. Hubo una abuela que vio desde abajo cómo se caía el edificio donde andaba su familia entera, pero ella prefirió esperar abajo, paciente, porque su dolor de espalda la hacía perder los papeles... Y ahora había perdido todo cuanto amaba. Hubo una niña que gritaba mamá desesperadamente mientras todo se derrumbaba en sus pies. La madre le gritó de lejos que no tuviera miedo, que fuera valiente, y que la quería muchísimo. Y yo me pregunto, ¿cómo se puede sacar valentía en ese momento? Si hasta lo que lo vimos con 8 años sentíamos cómo nos temblaban las piernas con las imágenes. Doce años después ellos siguen aquí... Y deberíamos darnos cuenta.


La fe es lo último que se pierde, dicen. Yo prefiero pensar, que siempre quedará el recuerdo. Y este es más difícil perderlo. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Microcuento.

Mató una perdiz e hizo la cena. Luego ahogó a su príncipe hasta que se volvió azul.

Más vale maña que superpoderes.

¿Estamos viviendo contentos o con tontos? Vamos a aclararnos, que este país empieza a ser vomitivo. Muchas quejas, muchas manifestaciones, muchos muertos de hambre que no saben dónde caerse muertos porque no los quiere nadie (también llamados políticos). Mucha corrupción, muchos votos para querer juegos olímpicos (92% de españoles según encuestas) y ahora que no salimos elegidos resulta que es que en realidad NADIE quería los juegos en Madrid. Vaya. Muchos "todos a una", mucho periodismo pero para qué. Cuándo vamos a darnos cuenta que tenemos el poder para quitarlos de ahí, que si tanto nos quejamos, podemos cambiarlo. ¿Quién tiene más poder, miles de ciudadanos o cuatro politicuchos desgastados? Vamos a echarle cojones, que es de lo que presumimos los españolitos. Vamos a dejar claro qué queremos y qué no queremos. Vamos a hacer que nuestros huevos choquen contra sus bocas. Pero... Anda, vamos a hacerlo de verdad, que hablar sabe todo el mundo.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Vas a valer la pena.

Porque lo sé, porque lo siento, porque ya la vales. Y es más, me explico... porque todavía es siempre y siempre es como el primer día y eso dicen que es bueno. A mi me parece genial, que pese a medirte la cara a besos me guste hacerlo cada día para ver si has crecido, y que siempre tenga algo nuevo que contarte, algo de lo que reírnos. El color de las cosas cambia y me gusta que el blanco ahora sea un color y no la anulación de todos. Que los días negros sólo sean la comparación a días contigo, odiosa comparación que todo lo hace escalonado, diferencialmente vertiguoso... Ni si quiera sé si estas dos últimas palabras existen, pero es que no existe ninguna para explicar esto y para un poeta tiene que ser horrible enamorarse de alguien en estas condiciones. ¿Cuánto tiempo llevaremos ya siendo felices gracias a nosotros mismos? ¿Cuántos trenes habrán pasado desde entonces? Y a mi me encanta estar sobre estos raíles andando haciendo malabares, dándote la mano para no caerme, yo qué sé, seré una niña chica que sólo quiere ver las cosas con sonrisas, que odia esa gente que no conoce el amor e incluso siente pena por ellos... Y tú, qué ironía... que eres el único que la vales.

martes, 3 de septiembre de 2013

"Existir es sentir, y aquí sentir es escribir."

Voy a seguir corriendo por la estación para coger el autobús, y seguiré sin girarme a ver si estás, porque no... No estás. Nunca estás. Nunca has estado, pese a las veces que ellos han venido diciéndome que deseabas verme, que me extrañabas. Seguiré recorriendo las tiendas sin buscarte entre las perchas. Que no, que sé que no estás. Que hablas mucho y haces poco. Seguiré bloqueando el móvil sin mirarlo dos veces por si es tu nombre el que aparece, porque nunca eres tú. Que no, que no eres. Así que deja de decirles que te mueres por mi... Porque tu muerte es mentira, y la mía no.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Te guardaré un lugar.

Puedo cortarte a trocitos, te meto en los bolsillos y te llevo a todas partes. Es que la idea de la maleta se quedó muy atrás... Cuando al abrirla vi que no podías respirar tuve que ponerme seria. También estuve pensando lo de la botella,  como los mensajes. Si esos mensajes son tan enormes, (como tú), ¿por qué no iba a poder envolverte y meterte dentro? La única pega era el tapón de corcho, no encontré ninguno en casa... Guardo también la teoría de masticarte y llevarte así conmigo, pero supuse que te dolería, ¡además, sería una locura tragarte por error! ¿Y si te meto entre las páginas de un libro? Como hace el abuelo con el dinero que no quiere perder, porque yo a ti... Yo a ti no te quiero perder, y vales mucho más que un billete. Luego ya en casa, puedo dejarte en la estantería. Tú puedes leer todo lo que quieras, pero a mí déjame hacer mi vida hasta que me aburra tanto que me acerque melodiosa a la estantería, y te invite a cenar. Bueno, espero que cocines tú, ya sabes, se me da fatal. Si vemos que lo nuestro funciona tal vez pueda dejarte encima de la mesa, para mirarte al llegar a casa. Y si veo que va bien... Tal vez pueda llevarte conmigo a la universidad. ¡No, no digas nada! Sé que es una idea genial.

Bah_

Supongo que repleta de mierda estoy más guapa.

Mezcla de seres.

Espérate, conduzco yo. No me importa, apenas estoy cansada. Pero baja un poco la ventanilla de atrás, que se oiga al menos un zumbido que mate el silencio absoluto del vehículo. Sí, quiero conducir yo, al menos así me centro en algo que no sea en la telaraña de sentimientos que van rumbo a mi cabeza, cambiados por el centenar de pensamientos que a su vez van directos al corazón. Puede ser causa de infarto, de no procesar bien toda la información. Tal vez mis sentimientos se enfríen entre las neuronas y mis pensamientos retomen un color que jamás creyeron poseer. Tal vez, ¡fijáos qué locura!, tal vez mi pensamiento de ir al super a comprar tomates se convierta en un sentimiento y acabe llorando al pagarlos. O tal vez, ¡atención a ésta!, tal vez comience a mirar desde fuera y con frialdad todo aquello que me asusta o me enternece. Vaya. Todo serían ventajas en el cola cao de la memoria. Mientras tanto déjame, déjame que yo conduzco. Porque mientras todo eso pasa y el flujo sanguíneo se escapa por mis tobillos, yo voy pensando en cuántos coches son capaces de adelantarme por la autovía.

sábado, 31 de agosto de 2013

viernes, 30 de agosto de 2013

Los pliegues del vacío.

Cuando era pequeña (aunque nunca aceptase serlo) me sentaba en el suelo de mi habitación durante horas cuando me enfadaba. Cerraba la puerta y me tumbaba boca arriba. Golpeaba una a una las tablitas de madera de las que se componía el suelo, con la mirada perdida en el techo. Una vez (no recuerdo cuándo) topé con una que sonaba diferente. No era un ruido grave y seco, era agudo y dejaba ver que había aire dentro, que estaba hueco. Siempre que volvía a dejarme caer en el suelo, la golpeaba imaginando qué habría dentro: pertenencias del antiguo dueño de la casa. Tal vez algo de su hijo pequeño. Tal vez un mapa de un tesoro, tal vez una simple carta. Pero sabía que debía haber algo. 
Hubo un tiempo en el que dejé de tirarme al suelo. Estaba harta de estar siempre tan abajo. Sin embargo no hace mucho, me topé con esa tabla de nuevo. La golpeé, como de costumbre... Y tras intentos frustrados y arañarme varios dedos, conseguí destaparla ansiando saber por fin qué habría ahí debajo tras algo así como 18 años preguntándomelo. Y... No había nada. Ni siquiera bichos grandes, o incluso diminutos. Sólo la arena que se producía del roce de la construcción y un ladrillo cubierto de montañitas grises. Pensé en cuando lo construyeron... Esa sería una tablita rebelde que se desencajó haciendo que una persona confiase en que ya habría sido destapada antes de ella... Escribí algo en esa arena, y lo volví a tapar. Ni siquiera recuerdo qué escribí, así la próxima niña que se lo pregunte tendrá un mensaje oculto tras la tabla hueca del suelo. ¿Qué habría pasado si hubiera habido algo...? 
Tal vez esa niña sea yo. 

Aunque supongo que es suficiente. Que ya no hay nada debajo de estos ladrillos.

Taquicardias.

Ese microimpulso tonto y débil de ponerte a llorar, sentir que el aire poco a poco te aprisiona los pulmones y que una nube de incertidumbre sube a tu cabeza, atacándote los ojos. Entonces presionas ese aire intentando sacarlo de ti, de esa habitación o incluso del mundo. 
Cierras los ojos. 
No, no, ahora vuelve. 
Quédate aquí, aire, no me abandones tú también. 
Inspira, espira... Así hasta que olvides cuántas respiraciones llevas. Así hasta que a tu cabeza venga algo mejor en lo que pensar. Así hasta que te quedes dormida, hasta que el piano cese, hasta que digas basta 
(a veces inconscientemente).

sábado, 24 de agosto de 2013

Atacamos cuando.

Dar un portazo tiene más efecto. Dejas claro que no quieres ver a nadie, que el ruido acojona y la separación de una puerta abruma. Lo que viene después es algo más ridículo. Él se sentó en el filo de la cama y al girarse golpeó con todas sus fuerzas la almohada, sintiendo esa descarga insuficiente. Trató de pensar que no era un imbécil por haberla dejado ir. Cada mirada al espejo era una herida más en sus labios, que se habían ilusionado con rozarla otra vez, aunque fuera un segundo; pero le jodía aceptar que no la había perdido esa mañana, sino hace años. Y le jodía mucho más darse cuenta que a la que se enfrentaba tras tanto tiempo no era una niña. Era una mujer adulta, con una vida trabajada y enamorada (esta vez sí) de la persona correcta. Y todo por ser un cobarde, y llegar de nuevo tarde. Comenzó a llorar...

viernes, 23 de agosto de 2013

Qué hacer con tanta duda.

Se me hiela la sangre, pero mi corazón bombea más rápido.
Ahora hierve.
Ahora me habla de ti. Ella sí quiere verte.
Sangre rota.
Ahora tiembla. La calmo, respiro, reduzco. Freno, sí, embrague y freno, para que no me cales.

Mi almohada está triste porque ya no quiero ni rozarla, porque sé que de nuevo va a dolerme.
Entraré a yo que sé qué mundo y me caeré de rodillas partiendo el suelo.
Rendida.
Como se rinde el carbón contra el fuego. Como se rinde el fénix que sale de él más de una vez.
Y es eso, que se cansa.

"Tal vez no quede más remedio que arder, y convertir en humo la fe que nos desnuda."

viernes, 16 de agosto de 2013

Seré breve:

Este mundo es una comedia para quienes piensan
y una tragedia para quienes sienten.

Horace Walpole, IV Conde de Oxford.

martes, 13 de agosto de 2013

Y el resto envidiaba así el vendaje de su coraje.


Todo el mundo es un maniático.

Y ahí estaba yo, con las facturas del mes en las manos esperando oír la puerta abrirse para comenzar mi sermón. Tal vez simplemente necesitaba gritar un poco, cuando las cosas no eran como yo quería comenzaban mis manías, sólo mías.
Todos guardamos bajo llave ese intento frustrado de perfección, esa nota impresa con tinta ardiente en el cerebro que nos recuerda que debemos cerrar el armario antes de dormir o que ese doblez del mantel debe eliminarse para poder comer a gusto y tranquilo. Limpiar las gafas a la mínima mota de polvo, oler un libro antes de leerlo como si te lo fueras a comer o no poder concentrarte con un mínimo de ruido constante... Los hay de todos los tipos, tamaños y detalles, pero todos caemos en el agujero negro de la perfección fallida. Otra cosa es que lo admitamos. Y ahí está la gracia... supongamos que lo que queremos perfeccionar no sea material, sino espiritual, que esté en nosotros mismos. De eso es de lo que verdaderamente debemos preocuparnos... Porque no somos un mantel al que le podamos quitar las arrugas con tan sólo deslizar la mano sobre él, ni somos unos papeles con números que bajen de valor sólo con cerrar un grifo y apagar una luz.

miércoles, 7 de agosto de 2013

DSCN3901

Improvisamos.
Decimos que cambiamos, pero... Improvisamos.
Intentamos agarrarnos a eso que queremos ser, y que por tanto no somos.
Y así vamos, improvisando. Haciendo como que cambiamos y sólo rozamos los retales de la virtud.
Ni mucho menos la agarramos.
Improvisamos.
Y besamos deprisa.
Y lloramos lento.

sábado, 3 de agosto de 2013

La vida real.

Cerró el maletero de un portazo.
- ¿Y qué más, princesa? -Eso último lo dijo con ironía. Cabizbajo a ratos, mostrando rabia.
- Nada más. Déjame, que ya me voy. -Con lágrimas en los ojos ella se subió en el asiento del conductor y puso en marcha el motor. - Que te cuides, por favor.
Él calló durante unos segundos, con la mirada perdida y conteniendo las lágrimas. Eligiendo sus palabras. Respirando despacio. Pero explotó.
-Y una mierda. -Ella agachó la mirada y suspiró. Él se acercó a la ventanilla aún más. -¿Sabes? Voy a beber hasta que me de cuenta de que eso no remedia nada. Hasta que intente comprender qué cojones tiene él que yo no pueda ofrecerte... Ah, sí. Dinero. ¿Sabes otra cosa? Que yo soy capaz de vender un puto riñón por ti, de comprarte un palacio como él hará. ¿Se ha ido el amor? Y una mierda de nuevo, te ha comprado con monedas porque esto NO es una película, y tú no quieres a un príncipe azul que te de amor verdadero, tú quieres un piso en Benidorm y un hijo en una escuela privada. ¡Pues a la mierda, princesa! Ya me dirás cómo va a quererte, ya me dirás si cuando te toca te sientes como cuando te toco yo, ya me dirás si ese cabronazo se pondría entre una bala y tú. Y vendrás en 10 años y me suplicarás, y ¿qué importa que yo haya tirado ese tiempo de mi vida a la basura? Nada, no importará nada, porque aún te querré, porque te juré amor eterno, ¡joder! Y volveré contigo, pero mi vida ya llevará 10 años rota y no habrá final feliz. ¿Y sabes por qué? Porque esto es la vida real, princesa.

jueves, 1 de agosto de 2013

¿Por qué tic-tac?

Nadie es tan fuerte.
Nadie soporta la fría daga del vacío, ese vacío absoluto.
Es como tener sed. Es como cuando las tostadas sin un café tan sólo son pan tostado con algo más.
Pierde el valor...
Cuando las camisas nuevas no huelen a navidad, o en tus cumpleaños desaparecen las velas, aunque tú soples y soples al vacío, pero este no se apaga, no se va.
Y a qué temer. Qué esperar cuando ya no esperas nada.
Qué importa lo demás cuando ya nada te importa, ni lo que venga ni lo que se ha ido.
Y se ha ido porque el peso del valor está de modales carente.
Se ha ido porque ya ni el espejo te hace frente.
Porque a estas alturas, yo tengo vértigo...
Porque nadie es tan fuerte.

domingo, 21 de julio de 2013

Un minuto más de sueño.

Soy un cúmulo de decisiones mal tomadas, una desviación de la autovía, un caos parlante. Soy lo que un día decidí ser, y lo que no querré ser en un futuro. Soy astucia, soy torpeza, soy carácter. Soy la que se caga en Dios cuando algo no sale como esperaba y la que le reza cuando se asusta. Soy una ecuación matemática sin resolver, un día del calendario que no existe, la luna que nadie ha descubierto aún. Soy, y con eso me basta.

martes, 16 de julio de 2013

Carreteras secundarias.

Como no podemos retorcerles el cuello, nos retorcemos en esas carreteras. Secundarias, por favor, que hay menos gente y escasea la vigilancia policial. Se ha convertido en una vía de escape cuando en un principio llamábamos locos a los que trataban de descubrirlas y disfrutaban arañando su asfalto.  Y ahora, como un rebaño rebelde que busca la diferencia y las condiciones mínimas adecuadas, hacemos cola para averiguar qué se siente fuera de la autovía general. Ya lo decían todos, esto es España, y no por eso todos somos estúpidos.  Por eso a veces sienta genial dar el intermitente y coger la desviación.

jueves, 11 de julio de 2013

Tecnicismos.

-¿De verdad creías que me había olvidado de ti? Qué cosas... ¿Olvidarme de ti? ¿De tu risa, de tus manías, de tus altas expectativas? ¿De verdad creías que, simplemente, tu imagen iba a volar de mis sentidos? Ojalá ese botoncito de Reset y poder activarlo a cada hora. Quejarme al fabricante por su mal funcionamiento. Romperlo a propósito para notar tu respiración a 2cm de mi, aunque sólo sea en sueños. Bien, bien. La verdad es que es el mejor chiste que he escuchado en mucho tiempo. Olvidar... ¡Ya me gustaría! Bueno, Miguel...

+Me llamo Pedro.

-Ah.



viernes, 5 de julio de 2013

Al excavar un poquito en los años...

Me evado en los recuerdos. ¿Y qué? No, no son personas. Pero un día lo fueron. Un día me dijeron palabras de consuelo, de ánimo, de amor. Un día me abrazaron con ternura, me besaron y me arroparon en silencio, siempre sonriendo. El presente al fin y al cabo se irá, pero los recuerdos siguen ahí. El pasado está infravalorado y el futuro cree conocerse, cuando ni siquiera existe. Pero, ¿mis recuerdos? Ellos jamás van a fallarme. Aún puedo escuchar tu risa mientras pronuncias mi nombre a carcajadas. El recuerdo de un beso en la nariz, de tus abrazos a grito de "ay". Recuerdos. Qué perfectos, qué genial mi habilidad para olvidar los malos roces. Qué asco de rencor que siempre recuerda los peores. Me encanta estar medio dormida y volver a imaginarme alguno de esos momentos, mis recuerdos, mis tesoros, mis sonrisas. Y volar por los aires, que me desenredes el pelo al salir de la ducha. Benditos recuerdos.

sábado, 13 de abril de 2013

Muerde.

Lo siento, lo siento, lo siento. No se oyen otras palabras en la sala. Ella aplaude y sonríe, irónica. Se levanta, se sienta y se vuelve a levantar. Está harta. Está cansada de hacer de tripas corazón porque el suyo no lo encuentra. Está a 2 cm de darle una hostia y a menos aún de mandarlo todo a tomar por culo. "Lo siento". Qué feo todo. Qué sensación tan horrible, qué ganas de volarlo todo por los aires. Un bidón de gasolina y tres cuartos de odio. Y ya está, que no es tan difícil hostia. "Perdóname" y vuelve a reír. Y se queda sentada en esa esquina del fondo a la derecha de esa sala de espera vacía. Tiene en una mano sus razones y en la otra aguanta el peso de la mueca de sonrisa que le queda, mezclada con la desesperación de no querer seguir fingiendo ese teatro que se muere.

Bú.


martes, 9 de abril de 2013

Echar de menos.

Ya no es por la rutina, es por el cambio. Coger gasolina este fin de semana ya no es un plan. Que han vuelto las caras largas. Que quiero dormir y dormir, y no gastar el tiempo entre salas de estudio. Todo retumba, se tuerce, se va a la puta mierda. El complejo y la desesperación de ser. Las manías y las mentiras. Que nadie tenga ni idea de nada. Y seguir callándome para que no piensen que soy gilipollas. Me encanta la excusa de que tengo las hormonas alteradas. Decirle a un tío que tienes la regla y que automáticamente te lo perdone todo. Qué incrédulos... Pero a quién temo. A qué le tengo miedo. ¿A mi? La echo de menos. A ella y a que me grite pero luego me diga que voy guapísima, y me haga la cena con cada detalle que sabe que me encanta, que me pida que la ayude y luego lo haga todo ella mientras le cuento mil y pico cosas que a veces dudo. Que me vaya del salón enfadada porque me haya repetido que tener el grupo no vale para nada, pero que luego sea la primera que se mezcla con quinceañeros en mis conciertos. Mamá, cuán importante eres. Ojalá pudiera refugiarme en el sofá de tu lado, inflarme a galletas mientras me haces café y me preguntas todo tipo de cosas indiscretas. Ojalá esas películas navideñas, ojalá Antonio Banderas en alguna de ellas y que ambas sonriamos cada vez que sale en primera plana. Ojalá una mañana de tiendas y peluquería... Pero de las de antes. De las que no acabábamos discutiendo y sin hablar en el autobús, no. Quiero un ratito de aeropuerto, y a ambas sentadas intentando averiguar quién es cada persona. Aunque nunca acertemos.

Me miras diferente. Me abrazas y no siento tu calor.


viernes, 5 de abril de 2013

Siendo realistas.

Admiro profundamente esos rollos filosóficos que declaran la realidad como algo inestable. Creo que hoy es uno de esos días en los que me convierto en una escéptica y discrepo de todo cuanto conozco. Pero la realidad es así: real.  - O eso dicen - Lo que sé es que cuando llueve acabo empapada porque va contra mi naturaleza acordarme de llevar paragüas. También sé que si te pellizcas duele y no siempre despiertas. Sé que lo que sube baja, que no todo lo bueno es tan bueno ni todo lo malo es tan malo. Sé que hay gente que se irá pero también sé que habrá personas que vendrán. 
No sé mucho más, la verdad. Pero sé que la realidad, aunque a veces nos comprenda, no nos trata del todo bien. Sé cuánto duele la rutina. Sé cuánto duele la soledad estando rodeado de una humanidad entera. Sé cuánto me dueles, y sé cuánto me duelo.

martes, 2 de abril de 2013

Cuando llega el momento de.

Llevaba prisa y un divorcio en su maleta. El gato había acabado con su suegra y para ella tan sólo estaba esa tostadora ridícula que le recordaría cada maldita mañana lo malas que estaban las tostadas de su marido. Perdón, ex marido. Porque la gramática y la sociedad es así, y hay que especificar. Porque claro, la gente pregunta, porque la gente quiere saber de nadie y de todo el mundo antes que de ellos mismos, y preguntan. Y te juzgan con la mirada mientras chasquean la lengua al ver que no puedes hablar de él sin pronunciar un "nosotros". Y tú los mandas a tomar por culo, como siempre. 

Lanzó la colilla de su último cigarro a la carretera sin perderlo con la mirada.
  -Mierda, dónde cojones habrá un estanco.
Dejó escapar el humo lentamente, casi forzándolo a quedarse en ella. 

Sabía de sobra que no era perfecta. Pero él tampoco lo fue. Creía en cierto modo que ese era uno de los por qués de la existencia de esos papeles en los que ambos tenían que firmar encima de la mesa de su cocina. Bueno, ya de su suegra. Puta hipoteca que lo dejaba todo para esa bruja. Quién la habría mandado a buscarse un marido con madre. 
El taxi paró justo delante de ella, y el conductor le preguntó educadamente dónde debía llevarla.
  -Lejos, llévame lejos... -Concretamente a casa de sus padres.- Calle de la Esperanza nº17.

Joder, qué ironía.

domingo, 31 de marzo de 2013

El cactus.


¿Sabes una cosa? Yo antes tenía algo así como un escudo. Una muralla. Yo sola me bastaba, yo me protegía y yo me quería, punto. Era como, no sé... Un cactus, ¿vale? Los cactus tienen espinas, son feos, hacen daño y sueltan sustancias peligrosas... Pero por dentro no. Es la única base de agua que puedes llegar a encontrar en el desierto. - dejó de hacer figuras en el aire con las manos y al mirarlo sonrió - Y no sé si lo sabes, pero los cactus se mueven, muy poco pero se mueven. Van por el desierto poco a poco, viajando, desapareciendo y apareciendo... - Su sonrisa se quedó en una mueca - ... Yo era eso: Un cactus nómada. Hasta que encontré mi casa. Nuestra casa. Y tú supiste coger el agua de dentro, y ahora que me toca volver a sacar mis espinas para defenderme y no derrumbarme no me sale. Lo siento pero ya no sé vivir si no es contigo.

Tardes de lluvia.


+ Te sabes la historia de memoria.
- ¿Qué historia?
+ No te hagas el tonto...
- Lo digo de verdad, estúpida. ¿A qué te refieres?
+ A que esto no es eterno. Que al final pasará lo de siempre, supongo que tendremos alguna pelea tonta. Yo me enfadaré haciéndome la orgullosa y tú te habrás cansado de inventarte algo en el último momento para arreglar las cosas. Entonces yo tampoco querré solucionarlo todo porque pensaré que no te importo nada y que todo ha sido una historia tonta.
- ¿Y por qué piensas eso?
+ Supongo que es el pan de cada día. Que ahora mismo estoy contigo. Que dentro de un rato tendré que dejar de abrazarte, me levantaré de la cama, cogeré mi paraguas y me iré. Y tal vez esta sea la última vez que te hablo susurrándote con los ojos cerrados mientras sé que tú los tienes abiertos mirando el techo. Tal vez sea la última vez que salga de tu casa mientras llueva. Tal vez esta sea la última vez y sea dentro de una hora cuando hagas la gilipollez que nos separe. O la haga yo.

Silencio. Tan sólo se oía el tic tac de un reloj que nadie miraba en la mesita de noche, y dos respiraciones no siempre acompasadas. Pero él, lejos de cualquier rencor, rompió ese silencio.
- ¿Y me echarás de menos?

Ella suspiró mientras se acomodaba aún mejor en su pecho, con una media sonrisa.
+ Supongo.
- Yo a ti también.
+ ¡No seas mentiroso, anda!
- No lo soy. Echaré de menos esa cara de mala que pones cuando me insultas. Y tu olor. Tu ropa... Tu chaquetón sobre la silla y tu color de pintalabios. Tus cosquillas en el cuello o cuando te quedas mirando un punto fijo, creyendo que no te veo. O cuando no paras de reír.

Ella, aún sonriendo le dio un suave golpe en la tripa, y él abrió los ojos.
- ¿Sabes? Creo que tengo que darte las gracias.
+ ¿A mi? ¿Por qué?
- Porque cada vez que me recuerdas lo cerca que está el final, haces que te quiera un poco más y que realmente cada beso sea único.

domingo, 24 de marzo de 2013

Vueltas y vueltas.

Nos pasamos toda la vida corriendo detrás de algo: un sueño, una imagen, un destino. Y siempre  llega el momento en el que lo perdemos de vista y caemos de rodillas. Nos magullamos, sangramos, lloramos y nos negamos a levantarnos y a seguir buscando. Ahí es dónde comienzan las preguntas y los "no soy capaz". Podemos andar buscando ese camino toda nuestra vida, que la felicidad que obtendremos al encontrarlo será directamente proporcional a las fuerzas para caminarlo. Nos preguntamos de dónde venimos, a dónde vamos, por qué y cuándo llegaremos. Pero no nos preocupamos de lo esencial: caminar.Y llegará el momento en el que tengas dos caminos, y de buenas a primeras podrás transitar ambos, pero llegará el momento de abandonar uno. Y es ahí cuando te caes de rodillas. Cuando cuestionas cada molécula de oxígeno que respiras, cada centímetro de ti, cada pisada en el barro.

Rihanna & Mikky Ekko - Stay

sábado, 16 de marzo de 2013

Sin azúcar.

Tal que así. Él se acercó despacio y le pedí la cuenta. Al poco tiempo me trajo el ticket y me dio las gracias por la consumición. Ni siquiera lo miré, seguía atenta observando el fondo de mi taza, donde quedaban grumitos del café caliente que minutos antes me había quemado los labios. Levanté la cabeza al oír la puerta del ajetreado bar, que me desconcentró de pensamientos que no tenían lógica y  miré mis manos. Estaba nerviosa. Rompiendo una servilleta de papel, estirándola, doblándola inconscientemente. La dejé caer sobre la mesa y me levanté. Por supuesto pagabas tú. Me puse el chaquetón, ese día hacía mucho frío. Me subí la cremallera hasta arriba y entonces te miré. ¿Nos vamos?

lunes, 4 de marzo de 2013

El domingo perfecto.

Mi mente vuela,
se desliza entre los cuerpos,
abre el cielo y quemo nubes con los dedos.
¿Cómo podría explicarte lo que siento?
Sé dónde voy a ir, quiero que estés conmigo.

Y yo te abrazo y empezamos el viaje,nunca fui tan lejos con tan poco equipaje.
Me desvanezco en el espacio y el tiempo,por unas horas algo llena el vacío.

Fundimos los pies en la orilla de los sueños,
y las palabars se vuelven inpronunciables,
y tú piel está hecha de sal y arena.
Puedo ver cómo cambian de color tus venas.

Y yo pegado a ti continúo el viaje, nunca fui tan lejos con tan poco equipaje.
Me desvanezco en el espacio y el tiempo.
Por unas horas algo llena el vacío.

Y puedo leer tus pensamientos,
puedo descifrar todos tus miedos, creo que he pasado al otro lado.
¿Quién podría olvidar este lugar?

Y yo pegado a ti continúo el viaje, nunca fui tan lejos con tan poco equipaje.
Me desvanezco en el espacio y el tiempo, por unas horas algo llena el vacío.

Y yo pegado a ti continúo el viaje, nunca fui tan lejos con tan poco equipaje.
Me desvanezco en el espacio y el tiempo, por unas horas algo llena el vacío.

Dorian - El domingo perfecto.



(La canción para mi gusto es feísima, pero vaya letra... ♥ )

sábado, 2 de marzo de 2013

Hasta que la realidad nos separe,

y eso es así. Y tiro porque me toca, porque no hay huevos de quedarse en esta casilla. Que la vida es una puta pero vosotros más que habláis de follárosla, que las paredes se acaban cayendo y que whatsapp no será moderno siempre. Que si te miro me rompo y si rompo algo me miras, pues así tenga que romper todos  mis putos esquemas para que me mires un segundo. Que un segundo hoy en día no es nada, pero es lo que se tarda en decir "quédate". Que un "quédate" incluye un "siempre" y que un "siempre" siempre termina. Que estamos gilipollas, que nos tratan como tal y además nos quejamos. Que te quiero, y que también te odio a rabiar porque según dicen las mujeres podemos hacer más de una cosa a la vez. Y que te den por culo, pero no te vayas nunca.


jueves, 28 de febrero de 2013

viernes, 22 de febrero de 2013

Prometí promesas que prometiendo se pierden.

Prometí quedarme para siempre. 
Prometí que al irme sería mejor no verte.
Prometí escaparme.
Prometí tener cojones.
Prometí ser fuerte y acabé con moratones.
Prometí la vida.
Prometí la muerte.
Prometí la excusa de no verte sin quererte.
Prometí que volvería.
Prometí cambiar.
Prometí acabar.
Prometí empezar.
Prometí volver atrás.

He prometido tanto que las fuerzas ya se acaban, llevo tantos años enjaulada que me sobran ganas. Juramentos que se cansan de juzgarme, prometí perderme y encontrarme. Aquellas promesas las aprendí y eso así, nos creemos Dioses y capaces de cumplir y no nos damos cuenta de que vivir no es un reto. Aparentar tranquilidad: ese es el mérito. Las promesas ya no valen nada, todas se han perdido. Un ciclón de mentiras se va por donde ha venido, y no me queda otra que llorarte mientras duermes, ya no sé quien soy ni si mi alma está presente. Enseña los dientes, que mentir no está prohibido... Sólo te prohíbo que me mires mientras mientes.
Cuando me encuentres no me prometas. Déjame en el mismo sitio y no te entrometas.

http://www.youtube.com/watch?v=ztXGU3-DPTk


jueves, 21 de febrero de 2013

Resultados de una siesta sin dormir.

Hoy no llevo calcetines bonitos. Tampoco voy bien pintada, se notan las prisas de por la mañana para llegar a tiempo a clase. Jueves, las 15:55h. Y hace un sol tan grande que me quema la cara y los ojos, y los coches pasan como si vivieran en un mundo paralelo en el cual no existen preocupaciones, sólo prisas. La intención era ponerme morena de palabras, acalorada de expresiones y por ahora no lo consigo. No estoy en un lugar lujoso con vistas a la playa y un café con hielo en una mesita a mi lado. Más bien digamos que estoy en un balcón donde no puedo estirar las piernas a no ser que las ponga encima del tendedero, que por cierto ocupa un 60% del balcón. Pero es mi vida. Mis preocupaciones, mis dolores de cabeza, mi banda sonora, mi barrio mi autoestima y mi meta. ¿Que si me gusta? No lo sé. Sólo sé que lo elegí yo.

domingo, 17 de febrero de 2013

miércoles, 13 de febrero de 2013

Lecciones a mi misma.

Que te mimes, que te cuides, que te sientas bien contigo misma. Que cada mañana que veas salir el sol, des las gracias por haber abierto los ojos. Que pises los charcos sin que te importe mojarte las botas, que sonrías en las fotos sin importar salir mal. Que no digas nunca "bah, ya lo haré." Si tienes oportunidad de hacer esas cosas que te gustan, hazlas. Si quieres abrazar, abraza con todas tus fuerzas. Si es irremediable llorar, no pares hasta que el dolor de cabeza sea insoportable. Si quieres reírte haz que tus carcajadas suenen por encima de cualquier ruido. Si quieres besar, no dudes en hacerlo aunque se te desgasten los labios. Si quieres sentirte querida, grita ¡quiéreme! Nadie va a quererte si no te haces querer. Si quieres amar, ama. Ama como si no hubiera mañana, que os invada la locura, que cada lugar sea bueno para cogeros de la mano & decirle que lo quieres mirándole a los ojos. Si quieres hablar conmigo basta con llamarme. Si quieres saber de alguien basta con interesarte. No llores por lo que tenga solución... Ríe por las vueltas que acabará dando la vida. & si no tiene solución, pierdes el tiempo preocupándote porque aunque duela no podrás hacer nada. Si quieres algo lucha por ello. Nunca te des por vencida. Si quieres ser feliz... Vive. Vive cada segundo de tu vida como si fuera el último.

lunes, 11 de febrero de 2013

Un te quiero, un hasta luego y un por qué.

Cuando era pequeña me enseñaron que mentir es una de las prohibiciones básicas; que era lo peor que podía hacer y que más valía decir verdades que doliesen que mentiras que se descubriesen. Cuando una mentira no tiene repercusión y te ves "obligado" a decirla, adelante. Hazlo. Pero en la mayoría de los casos, en un 99% de estos sí que la tiene. Y es entonces cuando viene toda la mierda de golpe
Estoy cansada de perdonar, de hacerme la tonta y callarme aún sabiéndolo todo. Y me lo dices, y te lo hago más ameno diciéndote que lo sé todo. Y no eres capaz de hacer nada, nunca eres capaz de hacer nada. Nunca he sido la niña a la que se la enamora con palabras. Y tú insistes así, sin tener huevos para remediar lo que jodiste. No voy a guardarte rencor, sólo me voy de tu vida.
Bienvenido a Febrero.

Triste, tu destino es el que tú elegiste.



lunes, 4 de febrero de 2013

La fina línea que separa el "ni una más" con "ni una más que no sea yo".


Al azar.

Hay veces en las que el dolor del alma es más fuerte que el de tu mano golpeando el armario. Hay otras en las que por más que quieres aparentar serenidad al tenerlo delante ni siquiera puedes hablar sin tartamudear. Y él te mira, te sonríe y se va. Y ahí te quedas con una sonrisa tonta en los labios, en un bolsillo las ganas de arrancarle la camiseta y en otro un par de céntimos que desearías convertir en millones para comprarle el mundo. A la hora de rifarnos las ganas somos los peores postores, y existen tantos tipos de partidas como maneras de perder. 
Llega un momento en el que el cuenco vuelca y te empapas de todo cuanto quisiste controlar en un espacio diminuto, porque no podemos controlar lo que sentimos, aunque nos de coraje y maldigamos a Dios, no se puede. Una cosa es lo que dice tu cabeza, otra bien distinta lo que te dice ese impulso interior que sólo sirve para darte ganas de llorar una vez que te das cuenta de que estás perdida sin saber qué cojones quieres. Te conformarías con un par de mimos y dos te quieros, pero no lo haces, no lo haces y quieres más, quieres los imposibles, quieres el pasado, quieres arreglarlo todo y hacer como si nada hubiera pasado. Parece que se te olvida la palabra "imposible"... Coges los tacones y te largas sin pensar.

domingo, 3 de febrero de 2013

Son exactamente 3 segundos.


Me bastan milésimas para reconocer el bip que hace mi móvil cuando llega un whatsapp. Tardo un segundo en mirarlo. Y en los siguientes tres segundos en los que no corro, vuelo por coger el móvil, es cuando parece que se me sale el corazón. Cuando lo tengo en mis manos y veo tu nombre en la pantallita, estamos en el segundo 2 con 23 milésimas, en el que sólo oyes el zumbar de los latidos en ti, tan fuertes que parece que el corazón explotará. Pero pulso "abrir" rápidamente, y llegamos al segundo 3 y una milésima. Y no sé por qué, todo vuelve a la tranquilidad. De nuevo escucho mi pensamiento, que lee para sí el mensaje. Supongo que estoy demasiado ocupada contestándote que no tengo tiempo para ponerme nerviosa.

sábado, 26 de enero de 2013

Rutenses.

Me dedico a verlos bailar. Son las 3 y pico de la madrugada, todos estudiando como locos, y de repente se animan a bailar. Nos reímos, tiran bolis contra las ventanas. ¿Estamos locos? ... Sí, estamos locos, gilipollas, subnormales. Pero se ríen, los insulto y me sonríen los dos. Son mis niños. Bailando Omega dándole palmaditas a la mesa, mientras veo en la sala de al lado como siguen escribiendo en la pizarra y se sonríen de vez en cuando con cualquier tontería. Miro a la rubia, sonríe como la que más. un Víctor al que me empeñaba en llamar Álvaro, un Gonzalo callado, una Alba que besa a un Paquito, un Javi que baila en la silla, un Sergio que se ríe mientras escribe. Una botella de legendario a medias encima de la mesa. Vasos de café, palomitas en el suelo. Apuntes. Bolis. Más apuntes. Un beso en el cristal, unas risas incontroladas. Mis niños, o algunos de ellos. Somos algo más que gente que se junta a estudiar por las noches. Somos personas, somos amigos, somos una familia. Una pequeña pero GRAN familia. 4 meses son muy pocos, creedme. Pero para nosotros ha sido un mundo. Benditos exámenes... Sí, benditos por hacerme vivir momentos así.

sábado, 19 de enero de 2013

Flotando.

" Creo que me he enamorado más de una vez. Tal vez dos. Pero eran amores largos, trabajados con esmero, poco a poco, día a día. Pero, ¿existen los amores de días? Horas, sólo horas... Horas hablando con una persona de la cual no sabías nada. Algo te hace confiar en ella, algo te hace mirarla de otra manera, te das cuenta de que es diferente. Te pasas las siguientes 24 horas hablando de esa persona, y te das cuenta de que hay tiburones en tu estómago si ves su nombre en tu pantalla con la más mínima chorrada. Esa persona que te saca la sonrisa tanto a las 07:00h como a las 23:59h... "

martes, 1 de enero de 2013

Deja de llorar, niñata.


MADURA.

Empezamos con el 13.

Dios cómo me gustaría a veces meterte una patada en la boca. No, no era mi intención hacer de la primera entrada del año algo caótico pero en serio, me sacas de mis casillas. Me desbarajustas, me atacas, me jodes, me revientas, me hundes, me crispas, me irritas, me odias y te odio y sé que frente a frente no duraría ni 2 segundos con la ropa puesta. Déjame vivir en paz, aléjate de mi y no vuelvas más.

 Lárgate pero por aquí cerca.