jueves, 16 de agosto de 2012

¿Sabes...?

Ya sé por qué te quiero. Te quiero porque eres CASA. Da igual lo que pase ahí fuera, porque juntos somos CASA. Y todo está en paz... Vienes aquí, y te duermes en mis brazos. Y yo me quedo toda la noche mirándote, porque es lo más bonito que puedo hacer. Tú eres mi casa. Y yo soy tu casa.

martes, 14 de agosto de 2012

. Vale. Tienes razón... Me dislocas. Me mueves, me paralizas. Me estrujas mi órgano más vital. Haces que sea la jodida reina de las ruinas. Vale, lo admito... Pero esto me viene demasiado grande, sabes. Y a mi nunca me han enseñado a vivir con algo que me queda 3 tallas de más. Por eso improviso. Y por eso echo por tierra todo lo que digo, porque tengo miedo a estar destinada al fracaso. Siempre me enseñaron a estar callada, porque siempre serás esclavo de tus palabras pero dueño de tus silencios, por eso me callo... Y te sonrío, y ya está. Porque las mejores cosas no se dicen. Pero ya estoy harta de eso que se siente pero no se dice, y se mira pero no se toca. Es que por tu culpa se me han ido mis mierdas de mis "yo nunca", mis "yo que va", y mis "yo siempre...". Y es que se me hace tan sencillo quererte, que me jode. Y ya sé que ningún proyecto de vida con éxito ha salido de un plan con sentido, pero... Quiero que sepas una cosa. Yo siempre, siempre, siempre estuve dispuesta a todo hasta que te conocí.


-Sara blanco.

domingo, 12 de agosto de 2012

" Es raro escribir así. Mientras me sonrojo por cualquier cosa que me dice, intentando ponerme nerviosa. Pero es imposible, porque con él siempre estoy tranquila, en paz. Me pregunta qué escribo. Me río. Escribo de él, de él y de él.  De cada pintada en la pared, de cada letra de canción que me recuerda cualquier gilipollez de las nuestras. Dice que no quiere ponerse ñoño. ¿Por qué? Yo adoro que lo hagas y que me digas esas estupideces que a la cara no me dices porque no eres capaz de mantenerme la mirada más de 5 segundos seguidos. (Vuelves a preguntarme que por qué sonrío tanto. POR TI, IDIOTA.) Me encanta la manera de abrazarme que tienes. Me encanta que me encantes, me encantas tú. Y no sé hasta que punto eso es bueno. Pero... ¿Sabes? Tampoco me importa."
¿Por qué somos tan  contradictorios? Como los sentimientos. Le echamos la culpa a ellos por nuestros actos, pero en realidad los actos los hacemos porque nosotros queremos. "Te he besado porque siento algo por ti". ¿En serio? No, te he besado porque mis pies me han acercado a ti, porque mis brazos te han rodeado el cuello y mis labios han buscado los tuyos. Y ya está. Es simple. Pero se nos da mejor pedir disculpas y echarnos hacia atrás poniendo como excusa que ha sido un acto involuntario.
Nos gusta pedir perdón en vez de permiso. Nos pone, nos acelera. Nos hace sentirnos libres, y lo que somos es gilipollas.

jueves, 9 de agosto de 2012

Cuántas veces he pedido perdón. 
Cuántas veces he pedido permiso. 
Cuántas llamadas perdidas tendré, 
cuántos gemidos fallidos, 
cuántos arrebatos me voy a perder.

lunes, 6 de agosto de 2012

La misma.

"No ha cambiado en nada, en nada. Ella sigue igual. Sigue tan linda, yo voy, le hablo, y le digo que no la he podido olvidar."

jueves, 2 de agosto de 2012

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Por qué nos matamos. Por qué nos forzamos a creer que ninguno tuvo la culpa. Por qué combatimos en una guerra interminable... Por qué me destruyes, por qué haces que me autodestruya con palabras, me miro al espejo y no sé quién hay dentro. Yo no soy yo porque tú no sabes quién eres. Por qué te comparas... Por qué demonios te comparas al mayor error de mi vida, que a la vez hizo que te valorase infinitamente más sabiendo que tú fuiste la única excepción. Por qué nos cuesta tanto pedir perdón después de la bandera blanca. ¿Por qué al naufragar no vamos en el mismo barco? Por qué ahora entender la vida me cuesta tanto... No sé si me conocías antes de ti. No tengo ni idea de si sabías quien era, porque yo no lo sabía. Sólo tenía claro que odiaba a los superhéroes, venía de un Superman fallido, pero tú eras un héroe sin poder de fuego ni agua. Tu poder era sacarme sonrisas en momentos imposibles. Sonreír por existir. ¿Voy a ser la mala? A mi es que no se me da bien. Ni siquiera entiendo por qué te echo de menos si ya tú no eras tú. O puede que yo no fuese yo. O puede que ya no hubiera magia entre los dos. Se convirtió en una rutina de mal estar, pero dejamos atrás mil momentos. ¿Sabes? No recuerdo mi vida antes de ti. Porque antes de ti, yo no vivía...