viernes, 13 de mayo de 2016

Renacuajos en charcos de tiempo.

Conozco todos los movimientos de las agujas del reloj. - Se les llama así porque se te clavan hasta que sangras. -
Conozco cada voltereta, cada historia de cada segundo y minuto. Las farras completas de horas inmersas en cadenas de tic tac. Y sigue girando, y nunca para.
Me limito a respirar, a observar. Conozco cada forma y cada sonido. Cada número.
Tengo más composiciones numéricas en mi cabeza que un libro de matemáticas.
Tengo demasiados recuerdos que asoman cada vez que un segundo parece más largo que el anterior.
Tengo demasiadas cosas que sentir y demasiado ruido en la mente,
mejor sigo al borde de la cama haciendo señales de humo con las pestañas.
He visto quién vive ahí a través del espejo y no me gusta nada, esa persona no sabe quererse ni querer en general. Esa mujer no sabe que lo es, se prohíbe ser feliz y sólo mira un reloj.

Tengo sueño, mucho sueño. Pero no soportaría soñarte. Ni de buenas ni de malas.
De buenas despierto llorando, de malas peor. Ni de coña, tengo que seguir mirándolo.
Y rondas, y vueltas, vueltas, vueltas.

Qué mareo.

Han pasado años desde ayer, por lo menos 30.
Y cada hora que marca ese condenado reloj estoy más cerca del final y más lejos de mí misma.
Y es terrorífico.



"Día 2 sin ti: No salgo de la cama. Aún estás conmigo, aunque sea en mis pesadillas."

No hay comentarios:

Publicar un comentario