Me dedico a verlos bailar. Son las 3 y pico de la madrugada, todos estudiando como locos, y de repente se animan a bailar. Nos reímos, tiran bolis contra las ventanas. ¿Estamos locos? ... Sí, estamos locos, gilipollas, subnormales. Pero se ríen, los insulto y me sonríen los dos. Son mis niños. Bailando Omega dándole palmaditas a la mesa, mientras veo en la sala de al lado como siguen escribiendo en la pizarra y se sonríen de vez en cuando con cualquier tontería. Miro a la rubia, sonríe como la que más. un Víctor al que me empeñaba en llamar Álvaro, un Gonzalo callado, una Alba que besa a un Paquito, un Javi que baila en la silla, un Sergio que se ríe mientras escribe. Una botella de legendario a medias encima de la mesa. Vasos de café, palomitas en el suelo. Apuntes. Bolis. Más apuntes. Un beso en el cristal, unas risas incontroladas. Mis niños, o algunos de ellos. Somos algo más que gente que se junta a estudiar por las noches. Somos personas, somos amigos, somos una familia. Una pequeña pero GRAN familia. 4 meses son muy pocos, creedme. Pero para nosotros ha sido un mundo. Benditos exámenes... Sí, benditos por hacerme vivir momentos así.
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