Seis de Mayo, y yo tan perdida. Es un curso difícil, pero pensé que podría sin esfuerzo. En realidad este año no es difícil por la teoría, los exámenes o el poco tiempo... Sino por la de mierdas que se te juntan. Estás unos años de puta madre y de repente todos los problemas llaman a tu puerta a la vez. ¿Qué pasa hijos de puta, no tenéis bastante con verme llorar de lejos que también queréis entrar aquí para machacarme más? Lo primero, es que no sé que es lo primero que me hace sentir mal. Ya no lo sé. Estuvimos muy bien, fuimos muy felices, me hiciste olvidar el pasado y hacerme sentir única. Desperté a tu lado, anochecimos juntos, fuimos dos equivocados que erraban de la mano, que sonreían sin un por qué y que se besaban bajo la lluvia. Y te dije que había llegado el momento de despertar, y no quisiste. ¿Ves? Y mira lo que ha pasado. Más daño. Más noches sin dormir. Más promesas rotas. ¿Bueno y ahora qué? Creo que me faltan dedos de las manos para contar las veces que me fallan las piernas a lo largo del día, y podríamos decir que soy una yonki de los antiestamínicos y de alguna que otra droga más. Y que no soy tan feliz como parezco en las fotos, pero que por supuesto me podría ir peor, por tanto no debo quejarme. Aléjate de mi, hazlo por ti si te importas, por mi si me respetas. Y grítame a la cara si tienes valor, pero ni se te ocurra abrazarme después, porque me arañas como nunca. Es hora de despedirse, a mi me toca hacer el último esfuerzo para poder empezar mi vida de una vez, y no va a impedírmelo ninguna lágrima de cocodrilo. Yo ya tenía el corazón roto mucho antes que tú, no te ilusiones...
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