jueves, 11 de agosto de 2011

Qué me queda por perder.

No me preguntes el por qué... Nunca llegaré a saberlo.

Hoy las cartas me han contado en voz alta deseos que pedí en voz baja. No soy supersticiosa, pero me asusta todo aquello que nos cuenta un futuro como si estuviese escrito & no pudiésemos hacer nada para evitarlo. & me ha contado tantas cosas que las ganas de llorar podían conmigo. & ya no sé si es cierto o no, sólo llegué a la conclusión de que... Por perder, no pierdo nada. Que sin arriesgar no puedo ganar. Que llegará un día en el que no estaré, & tal vez desde lejos me arrepienta de no haber luchado por lo que me hacía feliz.


Recuérdame que sigo aquí si se me olvida qué es perder.

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