Últimamente me porto mejor, sabes. Hago caso de las normas y sé que no debo volver a hablarte, a poder ser no verte ni pensar en ti. Sé que nadie puede saber lo que pienso, y antes lo hacía constantemente. Si ya no lo hago será por algo. Si rompiste el imán, junto otras muchas cosas que me enlazaban a ti, no tengo porque volver a repararlo. Es más facil romper que saber arreglar, lo sé. Se me da de maravilla romper tus fotos, de hecho no tienes ni idea de lo bien que arde tu cara en papel impreso. Suena tan cruel... Pero es la verdad. Me dejaste pidiéndote a gritos un te quiero. Pidiéndote a gritos la verdad, pidiéndote ayuda, porque pensé que sólo tu podías salvarme. Ya no sé si corro peligro. No sé si sigo en la cuerda floja. No voy a odiarte, porque incluso eso sería darte importancia. Tengo cosas mejores en las que pensar. Cosas mejores en las que perder el tiempo... Yo no soy tu amiga, no intentes hacer el papelón de tío súper preocupado por mi, no cuela. (Me gustaría seguirte el royo para ver hasta dónde quieres llevar todo ésto). No me consideres tu ex, porque tú para mi ya no eres ni eso. Yo no soy nada tuyo, ¿entiendes? Yo no soy ni amiga, ni conocida, ni novia del instituto, ni compañera de penas, ni tu rollo, ni tu chica de roce. Tú ya no formas parte de mi vida. Yo ya no formo parte de tu vida. Yo no soy tu juguete. Es que... Simplemente no soy. Para ti no.
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