Estoy esperando una señal. Estoy esperando que de tus labios salga una maldita frase que haga que pueda continuar caminando. La única condición que pongo, es que seas sincero. Dime que no me quieres, sinceramente, y podré decir que luché cuanto pude antes de marcharme. Dime que me quede, si es lo que sientes. Y seguiré amándote hasta el fin de mis días. Yo te juré un para siempre, y eso es algo que siempre cumpliré. Me marcarán otros labios, me cuidarán otras manos, me protegerán otros brazos. Pero sólo Dios sabe cuantísimo anhelo los tuyos. No sé salir de aquí. Ojalá pudiese arrancarme el corazón, o lo que queda de él...
Correr por los pasillos buscando tu mirada, temerosa de no acordarme de tus ojos. Pero cómo no hacerlo... Sin embargo, ya no recuerdo exactamente el brillo de esos ojos marrones. Ni cuánto me sacabas de altura. A veces tengo que esforzarme más de la cuenta para recordar tu cara, pero tus besos arden en mi. Recuerdo que hablé contigo sobre el tema de enamorarnos. Yo tenía miedo, me habían hecho daño. O al menos eso creía. Sé que no fue hace mucho, pero aún así yo jamás me había enamorado así. Había vivido situaciones de desesperación, había creído que sabía amar. Pero me lancé. Pensé que las cosas serían diferentes, y aunque los dos intuíamos que algo salía mal desde el principio, seguí apostando, luchando. Pero cuando no pude más, me solté para que me sujetases de nuevo. Y en lugar de eso, me echaste mil ladrillos sobre mi. Como si no tuviese bastante con todos los que yo me eché. Y luego me culpaste de algo irreal. Inventaste mil historias, y me sentí como si yo no hubiese vivido todo lo malo. Pero claro que lo viví. Fui la primera que se echaba a llorar todas las noches. La primera en arrastrarse y pedir perdón. Cambié por ti. Maduré por ti. Viví, morí por ti. Tal vez suene algo tonto, y ni siquiera ésto sea amar. Tal vez otro llegará que incluso dolerá más y ese será el que me lo de todo. Pero ahora mismo sé que eres tú. Fuiste tú. Serás tú.
Correr por los pasillos buscando tu mirada, temerosa de no acordarme de tus ojos. Pero cómo no hacerlo... Sin embargo, ya no recuerdo exactamente el brillo de esos ojos marrones. Ni cuánto me sacabas de altura. A veces tengo que esforzarme más de la cuenta para recordar tu cara, pero tus besos arden en mi. Recuerdo que hablé contigo sobre el tema de enamorarnos. Yo tenía miedo, me habían hecho daño. O al menos eso creía. Sé que no fue hace mucho, pero aún así yo jamás me había enamorado así. Había vivido situaciones de desesperación, había creído que sabía amar. Pero me lancé. Pensé que las cosas serían diferentes, y aunque los dos intuíamos que algo salía mal desde el principio, seguí apostando, luchando. Pero cuando no pude más, me solté para que me sujetases de nuevo. Y en lugar de eso, me echaste mil ladrillos sobre mi. Como si no tuviese bastante con todos los que yo me eché. Y luego me culpaste de algo irreal. Inventaste mil historias, y me sentí como si yo no hubiese vivido todo lo malo. Pero claro que lo viví. Fui la primera que se echaba a llorar todas las noches. La primera en arrastrarse y pedir perdón. Cambié por ti. Maduré por ti. Viví, morí por ti. Tal vez suene algo tonto, y ni siquiera ésto sea amar. Tal vez otro llegará que incluso dolerá más y ese será el que me lo de todo. Pero ahora mismo sé que eres tú. Fuiste tú. Serás tú.
Sin embargo me decepcionas. Has cambiado tantísimo... Me duele más saber que la persona que amé está muerta. No sé dónde buscarte porque no sé dónde estás. De vez en cuando intento hablarte. Pero tus contestaciones no son más que mentiras con desprecio. Dime dónde estás. Dime por qué tuve que darles la razón a todos aquellos que me dijeron desde un principio como eras. Ven y demuéstrame que no es cierto... Que fuiste tú desde siempre. Pero vuelve ya, estoy a punto de dejarme llevar, de volar lejos y de olvidarte para siempre. Puede que mienta y que sea imposible olvidarte. Pero ésta parte de mi que te ama y que lo dice abiertamente sin miedo está a puntito de suicidarse. Corre, búscame. Tal vez mañana sea demasiado tarde...
Es mi corazón
el que
te
ruega que
vuelvas No quiero olvidarte, no soy capaz, no me obligues...
Hola!!
ResponderEliminarme encanta tu blog
me paso y te dejo un besazo
Te sigo, sígueme
http://teatimetalu.blogspot.com/