miércoles, 24 de febrero de 2016

Diario de una escalera.

Rezar,
Ar
der
por dentro.

En pesadillas te venero,
en sueños me desespero.
Te duermo de día y te vivo de noche, el insomnio respira tu nombre
y otra vez me gira la cabeza entre sorbos de champán
de aquel brindis que nunca hicimos por mi,
siempre por ti, por nosotros, por todo lo demás.
Y mi sombra se quedó estancada entre el suelo y las raíces, 
desesperada por un rayo de luz que la hiciera desaparecer
o ser, al menos.
Cuanto menos pides menos te delatas,
De latas y materiales reciclados estoy hecha,
no me merece la pena buscar calidad en las heridas.
Qué más da lo que cubra mi cuerpo
si ya no es mío.

Ni tuyo.




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