viernes, 13 de diciembre de 2013

Dedicatorias con fuentes personales.

A ti, que lloras cuando yo no río.
A ti que nunca me abandonas.
A tus abrazos, a tu sonrisa y a tus manos.
A cada rincón de tu cuerpo.
A tus noches -perdón- nuestras noches contando historias, aprendiéndome el techo de tu cuarto.
A las manías, a las cenas y a algunos reproches.
A los tochos que me haces leer entre líneas. -Y cómo me encanta leer desde entonces...-
A los altibajos que acaban en bajocero y luego vuelven a subir.
A las tormentas ante las cuales nos arriesgamos a refugiarnos bajo árboles y los podemos salvar.
A cuando sólo quiero llorar y tu me fundes contigo, para que duela menos el daño.
A las cervezas de las noches en las que sólo somos amigos -hasta que llega el momento de irnos y me besas como si mañana no amaneciera-.
A las promesas, en las que creo a ciegas.
A tu mirada.
A ti. Hoy es por ti, mañana y siempre.

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