Vuelves. Porque no te queda más remedio, porque lo haces inevitable, porque te gusta dejarlo pasar y directamente conformarte. Vuelves, como el otoño vuelve a pudrir sus flores con maldad pero con la ilusión de revivirlas en unos meses. Al fin y al cabo no podía esconderme para siempre y tuve que volver. Pero nada de destino, eso es para los perdedores que no aceptan las derrotas, si estoy es porque lo busqué, si lo busqué es porque soy masoca y si soy masoca ahora es porque sigo fiel a mi personalidad. Y vuelvo a sonreír.
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