martes, 16 de julio de 2013

Carreteras secundarias.

Como no podemos retorcerles el cuello, nos retorcemos en esas carreteras. Secundarias, por favor, que hay menos gente y escasea la vigilancia policial. Se ha convertido en una vía de escape cuando en un principio llamábamos locos a los que trataban de descubrirlas y disfrutaban arañando su asfalto.  Y ahora, como un rebaño rebelde que busca la diferencia y las condiciones mínimas adecuadas, hacemos cola para averiguar qué se siente fuera de la autovía general. Ya lo decían todos, esto es España, y no por eso todos somos estúpidos.  Por eso a veces sienta genial dar el intermitente y coger la desviación.

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